Realizarse controles desde la temprana edad es una forma de conocer el cuerpo, prevenir enfermedades y cuidar el bienestar integral de los cuerpos.
Escrito por: María Paula Assante
Los controles ginecológicos siempre fueron un tabú en la sociedad. Durante mucho tiempo, la salud ginecológica fue invisibilizada o asociada exclusivamente a la sexualidad y la maternidad. Por eso, su normalización debe ser promovida con urgencia desde una mirada más integral y sobre todo libre de prejuicios. Es por esto que, desde edades tempranas, los controles deben ser realizados no solo como parte de prevención de enfermedades, sino como parte del derecho para conocer el propio cuerpo.
Suele ser sostenido, de manera equivocada, que la primera consulta ginecológica debe ser realizada una vez iniciada la vida sexual. Esto no solo es erróneo, sino también contraproducente para el cuidado integral de quienes participen en una relación sexual. Se recomienda que la primera consulta sea concretada una vez iniciado el ciclo menstrual, ya que no solo deben ser abordadas cuestiones como la anticoncepción o las infecciones de trasmisión sexual, sino que también es el profesional es quien brinda herramientas e información confiable.
¿Qué controles se deben realizar una vez al año?
Una vez iniciada la actividad sexual, los estudios que deben realizarse una vez al año son, el Papanicolaou (PAP) y la colposcopía, ambos estudios fundamentales para la detección del cáncer de cuello uterino. enfermedad que presenta un alto porcentaje de tratamientos exitosos si es detectada a tiempo.
Por otro lado, las mamografías y chequeos mamarios deber ser indicados por profesionales en cada caso.
Salud reproductiva: un derecho
La salud reproductiva, debe entenderse como parte integral de las personas. No solo debe limitarse a la capacidad de gestar, debe ser abordada desde el deseo, el acceso a los métodos anticonceptivos, el derecho a decidir y el acompañamiento profesional respetuoso.
En la búsqueda de desmitificar la salud ginecológica, es importante destacar que la decisión sobre el cuerpo debe ser garantizada, no juzgada por el profesional. Es en este contexto, que la información, los controles y el acceso a servicios de salud deben estar asegurados como parte del derecho a vivir en libertad, con conciencia y dignidad individual.